lunes, septiembre 25

Momento


De a ratos llegan algunas memorias táctiles,
quizás un poco de piel,
Recuerdos de universos que se descubren en el justo instante
en que los dedos y los sueños se entrelazan...
Heme aquí,
con tu nombre escrito en el pecho,
deseando un poco de esa magia en la que creía de niña
para traerte un rato al caos de mi habitación,
a mis libros y a mi cama
y así,
entre risas y sueños,
besos y aceitunas,
inventarnos un idioma especial, único, increíble
que sea capaz de robarle tiempo al infinito,
y desparecer esta lugúbre distancia,
tan vacía y tan llena de tí.

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