lunes, marzo 31

...de nuevo


Claudicar no trae ningún consuelo. Levantarse después de una caída espectacularmente dolorosa siempre es difícil. Pero, ¿acaso puedo vivir sin eso? ¿Hay forma de evitar el placer intrínseco al dolor del golpe? Pero aún con las alas rotas de tanto volar, me sorprendo emprendiendo la desaforada carrera en busca de la próxima aventura, con sus módicas ilusiones y su consecuente gran caída.

Pero, como dijo el poeta, hay una parte mía que es adicta al jaque mate.


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