sábado, noviembre 22

me muero de las ganas de gritárselo en la cara a dios.


a un millón de años luz estoy de ti.

ahora, que quisiera tenerte y olvidarme del mundo y sus tristezas, sus matices de gris y sus conjuros pa’ espantarme la alegría.
que quisiera, aldomío, dormirme sobre ti y soñar que te tengo, que tus sabanas son de agua, que somos peces y el azul es ancho. y despertarme con la inmensa alegría de tu olor, de tu piel, tu boca de niño, tu pecho mullido. y descubrir luego que no hay aletas ni branquias, sino piernas para abrazarte y recibirte en ellas, y pulmones, aire y risa para reír como solo contigo puedo. reírme desde adentro y llenarnos la piel de mil besos de colores, darle amor al cuerpo hasta que no pueda mas, hasta reaprendernos toda la geografía, las secretas islitas de placer, los surcos, las heridas de guerra.
quiero hacer un fuerte, una trinchera donde solo quepamos nosotros, uno arriba del otro, uno dentro del otro. quiero que me quites el frío, quiero no tener que extrañarte. y quiero aceitunas. y es que no sabes aldo, puedes decir que si pero no lo sabes, y no lo se tampoco yo, porque no hay cálculos para esto, no hay palabras, metáforas, no hay una medida, para que sepas todo lo que te amo. cambiaste mi mundo, me floreciste. quiero aldo, darte un beso por cada poro, por cada segundo, hacerme una armadura de tí.

abrirte, desmenuzarte, comerte, reducir las sombras, gastarnos la piel. sentirme en tu universo. dormirme en ti, de nuevo. y al final, disfrutar el sabor a sal de los océanos florecidos.

1 comentario:

Nauj-Hitokiri dijo...

Muy bueno para variar