viernes, septiembre 4

the difference between medicine and poison is in the dose (4:17)


Forzaste, quizás demasiado los lazos, pensando que en eso consiste el amor.
Hay caminos que no deben ser recorridos, otra vez. Y para mantenerme alejada de ellos, necesito (tan desesperadamente) sembrar eso que llaman equilibrio dentro de mí, porque siento que a la larga, pierdo mucho más de lo que recibo en las cosechas de este corazón que lentamente se me cansa. Y sé que hacerlo se traduce en perder el placer de sentir sin la métrica de la discreción y el buen juicio, pero creo que ya no puedo seguir dándolo todo para al final quedarme con tan poco. Yo, que contrario a lo que pueda opinar mi madre, nunca he sido una perra egoísta, -al menos no los meollos que conciernen a il cuore-, creo que llegué al punto en el que es necesario pasarme para el lado racional, si es que existe tal cosa, del amor. Y pensar en mí primero, y quererme a mi hasta la locura primero. Y aprender al fin a jugármelo todo sin perder nada, o al menos, minimizar el dolor que siempre asecha.

No está bien romper un corazón/ deja vu de lo que va a venir, escribió Fito por ahí, y la canción ha resonado por más de 5 años dentro de mi cabeza, pero la olvido, joder, siempre la olvido, para recordarla cuando me encuentro a mi misma con las rodillas en la tierra y sangre en las palmas de mis manos, extrañando el olor de un cuerpo que por un rato, quizás, se sintió mío. Pero ya dijo Drexler que todo tiempo pasado es peor/ no hay tiempo perdido peor que el perdido en añorar, y yo, con esta tendencia absurda a la melancolía retrospectiva, esta manía tonta de preferir la perfección monocroma del recuerdo. Asi me ahorro la desazón de imaginar que lo va a venir nunca se comparará a lo que fué. Que the best I’ll ever had Is just a memory. (Gracias, arctic monkeys), que lo mas parecido a la felicidad que tuve ya pasó, que no hay vuelta atrás, porque nunca hay vuelta atrás. La felicidad es el deseo de repetir. Cierto. Yo hubiese podido quedarme eones en su cama, respirándolo al dormir. Repetirlo todo una y otra y otra vez. Por eso, a partir de hoy, seré prudente, porque han sido hartos los golpes y cortos los años, y en el fondo, -que borrachera tengo- lo único que necesito en un poco de paz, un poco de gris, antes de que todos estos blancos y negros se vuelvan rojo. Y me prometo que, esta vez, será diferente. Aunque se me entibie el alma, coño.



1 comentario:

Nivreial dijo...

hay cosas que no terminare de entender en mucho tiempo, nelo... a lo mejor si te pienso algo mas te entienda... pero, como diria Vicente (profesor a quien considero mi mentor en varios aspectos): el presente siempre es mejor que el pasado, y el futuro siempre mejor que el presente. Pero como no tenemos el futuro, tenemos que quedarnos en el presente, que es lo mejor que tenemos ahora mismo....