miércoles, abril 14

Verde, que te quiero.



Es de pésimo gusto que me hagas el amor con el reloj de pulsera puesto, cómo pretendemos detener el tiempo si lo tienes ahí contándote los latidos; el calor de la sangre en los besos no puede ni d-e-b-e tener mesura y no se que más, me dijiste entre la indignación y la burla cuando yo ya estaba casi en cueros. Me exasperaba tu aliento en mis pestañas, tu cicatriz lapislázuli en mi cicatriz desolada y sin embargo no evito tu beso. No podría aunque quisiera. Tres días y la tormenta nos crece y nos puebla de humedad las noches sin sueño en las que me disuelvo trémula sobre tus oh larguísimas piernas, naciendo luz de tus pequeñas muertes. No es amor de verdad y no importa, si tú desnuda con tu risa marina y tus ojeras y tu café y tus canutos y tu sombra sin viento y tu nostalgia estridente eres mejor y mas inocua que las oxidadas fabulas de amor y happy endings con las que aun sueño en ciertas madrugadas que no son estas. Ayer te dije que tu soledad nacía donde moría el silencio, pero el silencio es como el mar y por eso nunca estarías sola, pero tu estabas borracha de sol y ron barato y pareciste no hacerme caso. Si eres tan verde como la hierba de este jardín que pendular y lentamente empuja y repele mi cuerpo hacia el tuyo mientras cambian las luces de la tarde y se cierran una a una las flores. Si tú eres dueña de la libertad que solo tienen las aves raras que sabiamente eligen sus jaulas. Eres dueña de ti y yo te observo, entre divertida y asfixiada, decir palabrotas sin apoyar nunca los codos sobre la mesa. Eres dueña de ti y yo secretamente te envidio un poco y aprendo a aprenderte y a aprehenderte con el alma la lengua y las manos. Los días caen como ausencias de calendario y pierden el filo todas mis demoras. Los planes de la semana se van de nuevo al carajo y tú sigues insistiendo en que te haga un retrato. Te doy un beso rápido camuflando un no y prendo un cigarro. Tú me miras y haces morritos, joder, si eres igualita a La Maga de Cortázar o a Campanita, si esta tuviera 10 años más y caderas reales y pornográficas. La tormenta grita traslúcida afuera; la vorágine del mundo continúa pero no nos toca. Me adueño de tu piel y tu sabor a golpes de cintura sobre tu cama. Lo pierdo todo mientras dibujo mi tiempo junto al tuyo, me das sed y me la quitas, me preguntas minuciosa por mis heridas. Yo te contesto siempre y nunca te cuestiono, no me importa; apenas puedo con mi historia para cargar también con la tuya. Tu nombre me basta y tu fuego me sobra, y viceversa. No quiero nada que el momento no pueda darme, y el momento, gracias al dios, tiende a limitarse a tus muslos y a tus pies y a tu plexo solar y a tu garganta, solamente. Decidí que me quedo contigo una semana o dos más, el deseo demora en desvanecerse y yo me demoro en apurarlo. Además, hoy te vi sin que me vieras y me di cuenta de que estas cada día más linda. En la mañana, mientras aun dormías, salí del exilio de tus habitaciones por primera vez en siglos. Me sentí alienígena de nuevo en el mundo, apiñada en un carro público Churchill bajando derecho y fui a la papelería a por pinceles y papel, porque sospecho que un día de estos, bien cercano, seguro acabo haciéndote un retrato.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Elllllllllll verddddddorrrrrrrrrrr

XOXO K.S.Y.K

Pat.- dijo...

Chanfle, aperisimo! :)
Me encanta como escribes.

Layza Sierra dijo...

:O me encantó

Anónimo dijo...

!!!