sábado, junio 19

¿Te gusta mi bachata amiguita?

Santo Domingo y abril en un colmado cualquiera, la sorpresa de tu brazos surcados de promesas, tu boca de equilibradas tinieblas y tu perfecta camiseta vieja. Me detallaban existencialidades al por menor cuando rompiste tu piropo en mi espalda y yo me derretí en rubor sobre los dulces de coco, las masitas y los caramelos de la barra. Era mentira que fuera ese el mejor halago que me hubieran hecho en mucho tiempo, pero fue lo que te respondí mordiéndome la sonrisa.

Cruzaste las piernas hacia mí y aflojaste los puños llenos de monedas resobadas. Yo recogí lo mío del mostrador y me dispuse a irme cuando me preguntaste si no creía que valiera la pena vernos otra vez, porque una mujer como yo merecía más que palabras fortuitas. Lo siento, te respondí. No suelo intimar con hombres que a las tres de la tarde están sentados en la tragaperras de un colmado, eligiendo perder su dinero en azares tan falibles, tan vulgares. Sin importar lo dulce de tu piropo o que tan discretamente me miraras las caderas, tenias que entender, y ojalá que entendieras, que una mujer como yo necesita de sus reticencias.


Me fui sin esperar respuesta y lo único que atiné a oír fue una malapalabra.
 Touché.
 Mis prejuicios nunca me fallan.

2 comentarios:

Javi dijo...

De verdad me gusto mucho =D

JUANGASPAR dijo...

Vaya que tiene diversidad de temas, Penélope, vuelvo a leer mas. La invito a mi blog, Crónicas de un indocumentado mexicano, ( profesor) en los E. U.