sábado, agosto 7

La Derrota II



Al primer hombre que me rompió el corazón
que nunca calmó mis pesadillas
ni construyó para mí un castillo en cual pudiera  creerme princesa.
Que eres mi padre pero también eres nada
un boya errante flotando otoño en mi  mar primavera,
tan indeciso a tomar una posición en mi vida
porque nunca te vas,
pero tampoco entras.
y yo que no termino de acostumbrarme
a tenerte sin contar contigo;
el amor mío es radicalísimo
Y desconoce ciego tus tibiezas.
y tu, que te haces llamar mi mas feroz amigo
la mitad de mi sangre, mi juego maestro de llaves,
 te me pierdes en los días cual fantasma que envejece
dibujando un laberinto de promesas descosidas en mi historia.
y ahora que estoy tan sentimental
lamentado tu indolencia, tu exceso de buenas excusas
ahora que me siento más que nunca
 huérfana de padre vivo,
te  confieso: eres el hombre por el cual
más estos ojos han llorado.
y no te perdono porque mi rencor
esta invariablemente unido
al amor incondicional
que hasta la muerte te profeso.
Perdonar seria dejarte en el camino,
aprender a vivir sin ti,
que es casi peor que contigo.
Y  voy haciendo una lista de lo que me das,
me duele la balanza de lo que me robas;
las normas, los zapatos nuevos, la bondad paterna
los brazos en lo que sentirme segura
quizás hasta la bofetada oportuna
que me hubiese salvado de tantas tristezas
a mi, tu hija error, tu hija medio tiempo.

incompleto

3 comentarios:

Layza Sierra dijo...

Es que querer de una manera complicada al final de cuentas es mejor que no querer nada en lo absoluto ;)

Nivreial dijo...

Raios, pepe, ultimamente me has puesto a llorar.

Anónimo dijo...

!!!