jueves, septiembre 30

Distancia

Entró de repente el ventarrón que me trajo, entre azares rotos y pantorillas desnudas la certeza de la distancia. Me abandonó la cotidianidad de mi Santo Domingo como el regalo tardío que no compartiré ya contigo. Vale, como dices tú, que es un hasta luego y no un adiós, pero el mundo es ancho y yo me llamo Penélope, con todo lo que eso significa. Que las casualidades nos llevan y nos traen y a nosotros nos toca construir las causalidades luego.
Y a lo mejor las distancias verdaderas eran las otras y no esta, transóceanica, intercontinental, universal, kilométrica que me viene calando. Ahora, que hace siglos que no te veo, Ulises de camisa a rayas, pozo del que no he de beber en esta vida. Inútil pensar en las conversaciones que ya no tendremos. Cierro la ventana de par en par y me espanto las conjugaciones circunstanciales. Pero ya es tarde. El viento está adentro.

A Goñi, con todo el cariño que le pude tener.

2 comentarios:

Sophie N dijo...

Te dejo una aceituna y una fresa y un juguito de avena y semillas de soya saladas. Gracias por esto

Raúl SANTIAGO GOÑI dijo...

Él también te tuvo cariño, y aún lo tiene. De hecho cada vez que ve una gasolinera se acuerda de ti. ¿Vale?
Un beso

RSG