domingo, octubre 10

La otra Muerte.

Dormir es el simulacro infértil de La Muerte, el adiestramiento impuesto para esa eternidad que se desborda de Nada, como si contra ello hubiese acaso posibilidad de batalla. La única concesión que nos hace el sueño-muerte, es quizás, el despertar, ese ínfimo reflejo de Fénix sobre nuestras nucas mortales; el regalo discreto del renacimiento tras el desmayo autómata que nos hala de los tobillos hasta ese gris amorfo de párpados cerrados. Cada mañana regreso de La Muerte con el presentimiento aterrador de que allá también estarán mis fantasmas y mis debilididades de carne y barro. 
Me conforma saber que tras la zambullida en el vacío terrible del éter y la pesadilla, soy otra. Una Penélope diferente es la que regresa cuando las sábanas dejan de ser mortajas. Algo cambia cada vez. Es imposible asomarse a Su Ausencia y seguir siendo la misma.


fotografía de Robert & Shana ParkeHarrison

No hay comentarios.: