lunes, junio 13

Amor, hay días en los que me siento como una libélula en un laberinto.


Amor, hay días
que parecen haber sido hechos
sólo para extrañarte
como si tu ausencia se creciera
en una sombra azul sobre todas las cosas
Y el universo se volviera una máquina de humo
un teatro, un carcasa muerta
inhabitable porque no estás conmigo.

Ay, amor, hay días, y hoy es uno de ellos
en los que me siento
dolorosamente inmóvil
como un árbol pequeño
que ve sus frutos ennegrecer en las ramas
y veo
cómo se pierde toda mi miel y mi tersura
mientras espero
ser tomada en racimos por tus manos,
propietarias únicas de este edén pequeñísimo que cuido y cultivo
para que seas dueño y tomes posesión de mis colinas
habitadas por gacelas.

Si supieras

como hay días
en los que tejo y me invento a mí misma en las horas
y me invento risas
y me obligo a darle un sentido a todas las cosas.
Amor, si supieras que hay días en que soy otra Penélope
que teje y teje tantos sueños para ti,
v
isiones en las que te desvisto con arrojo de mujer pantera
o me quedo pequeña acunada en tus huesos.
Tanto te he soñado,
que he tenido que abrirme el pecho
y dejarte salir de a ratos
porque tengo miedo de que mis manos
 te vuelvan ovillos
o mortajas.

Hay días en los que me siento

como una libélula en un laberinto.


Amor, ¿qué hago yo con el inexorable fuego del tiempo
perdida sin la serenidad de lo que tocas,
sin la música de tu pecho, sin el brillo transparente de tus hombros?
Ay, amor, ¿Qué hago yo con esta noche tan larga?
¿Qué puedo hacer más que tejerte, más que llorarte, más que amarte?
Tienes de mí ese sello de avidez no saciada.
Desde que yo los miro tus ojos son más tristes.
Vamos juntos. Rompamos este camino juntos.
Ser‚ la ruta tuya. Pasa. Déjame irme.[...]
Haz tambalear los cercos de mis últimos límites.*
Hombre mío, ¿qué puedo hacer más que amarte? Te necesito.


*Pablo Neruda. Llénate de mí.

1 comentario:

Anónimo dijo...

!!!