lunes, marzo 26

La Sequía.



Mi camino ni siquiera tiene crepúsculos que lo recorran, aunque yo prefiero cuerpos. Un cuerpo. Porque tengo estos días encima en los que el desasosiego se siente como una casa grande que me toca habitar sola. El eco de mí misma aumenta el tamaño y las formas de las ausencias. Me veo en el espejo y encuentro ásperos los ríos de la alegría, se vuelven lodo aun esos pequeños oasis que me salvaban de la caer honda en la tristeza. Me arde el alma dentro del cuerpo solo. Yo nací en el trópico de julio y tengo la marca de las noches violentas en las que todo germina y zumba. El tiempo y el espacio me hicieron para el instinto: de este lado del mundo, somos  más hijas de Lilith que de Eva.
Mi cuerpo necesita cuerpo. Me siento perdida porque yo no nací para estar triste. Me siento perdida porque yo no nací para estar sola. Intacta, el barro de mi piel se agrieta. Amar es mi manera de revelarme a mi misma y de rebelarme al cosmos: mi única vocación en este mundo es el amor. Ese es mi reino, mortal y falible, de clavículas y muslos y saliva. Y si mi destino hubiese estado decidido por aquello que hago mejor, entonces fuera sacerdotisa de alguna diosa enterrada en el tiempo por el miedo de los hombres. Yo no sé cómo no amar, yo no sé cómo callarme las manos, aun cuando la ternura se ha olvidado de mis huesos y me expulsa del único reino que reconozco mío. Me pierdo a contraviento y me desdibujo, me vuelvo arisca como animal desatendido, el contorno se me endurece en tu inapetencia cotidiana. Paria de mí me voy otoñando; el aire se me enreda en las piernas, sobrevivo en las malas yerbas, le temo ahora al viento, la concupiscencia seca me araña la garganta. El placer es el recuerdo de otro paraíso perdido. Tu indiferencia lame el óxido de mis goznes sin uso.  Aquí me tienes, paria de mí, intocable, postergada. En tus ramas de excusas  yo soy casi ave a punto de romperse al vuelo.

Retrato de Yvonne Landsberg’ (1914). Matisse.

1 comentario:

Anónimo dijo...

!!!

Una palabra lleva a la otra como un aliento al otro, como un beso al otro.